lunes, 3 de agosto de 2015

Efemérides 1 de agosto "Caña con Ruda"

Herencia de los guaraníes, esta costumbre está reflejada en las letras de decenas de canciones. Música, y tradición se fusionan para darle continuidad a una forma de proteger el cuerpo y fortalecer el alma.
Para agosto caña con ruda/ valetón agreste de lunas/ tutiá, pichana y barro, madrugada de lagunas. Así comienza el chamamé escrito por Pocho Roch, Tairpero poriahu, al que Antonio Tarragó Ros le puso música. El 1 de agosto hay que beber en ayunas caña con ruda (una bebida medicinal casera fuertemente alcohólica) para espantar los males y fortalecer el cuerpo. Esta antigua costumbre, heredada de los propios guaraníes, es parte de la cultura correntina y una de las tradiciones que aún hoy se mantiene y permanece latente en diversas canciones.
La creencia guaranítica afirmaba que este brebaje ayuda a “espantar los males del invierno” (Julio los prepara y agosto se los lleva, asegura, con feo humor negro, un dicho popular, refiriéndose a los ancianos y a los enfermos desahuciados). El “calentamiento” que procura el alcohol, por otro lado, llevaría a la creencia de que la bebida contribuiría a evitar estados gripales.
Los más estrictos custodios de esta costumbre sostienen que el trago –o los tres tragos– de caña con ruda deben beberse en ayunas. El peligro es, claro, marearse. Pero hay una sentencia para tal malestar: “Más vale emborracharse que morirse”.
La tradición se remonta, al parecer, a los indios guaraníes, que ya habrían reconocido las capacidades medicinales de la ruda macho, y la bebida no era caña, sino un licor similar. Esta planta se utiliza internamente con éxito contra los parásitos y determinados malestares gastrointestinales; sus hojas, utilizadas exteriormente, aseguran que sirve para calmar el ardor e irritación de picaduras de bichos y alimañas.
Por otro lado, según se sostiene, la ruda es también una planta que no debería faltar en ninguna casa, pues la creencia popular la concibe como un verdadero conjuro contra las malas ondas, la envidia ajena y la mala suerte.
La elección del 1 de agosto tiene, desde luego, un significado especial; es el día en que se honra a la Pachamama y marca el momento en que el invierno comienza a retroceder en busca de la primavera.
Las virtudes de la caña con ruda trascienden el exorcismo de las enfermedades para transformarse en un rito de propiciación, y en una vacuna contra el mal de ojo y la mala suerte para todo el año.
La dosis depende ciertamente de la afición alcohólica de los interesados. Hay quienes aseguran que basta beber tres cucharaditas en ayunas, o tres pequeños sorbos, o siete pequeños sorbos, o un buen vasito para degustar con paciencia, o unas copitas sabiamente distribuidas a lo largo del día, que deben engullirse de un puro saque.
Hasta hace poco, el clima era otro. Y con agosto llegaban las lluvias intensas y los últimos fríos fuertes. En agosto, el invierno se despedía, y se despedía dejando huella. Agosto no era un buen mes para los desafortunados de siempre.         

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